Hoy prefiero imaginarte, me
despido en la derrota de sujetar la
niebla de tu presencia; en esta bruma, en éste frío que vulnera mi jardín
secreto.
Tu nombre quedó acuñado en
los poemas incompletos y con ellos, hoy solo se compran reproches y lamentos.
En esa cercanía de ausencias, las palabras golpean un expirante aire
enrarecido, embargan la razón en el abandono de la noche; luz a la sombra de un
silencio profundo.
Bienvenida tu partida en el
fresco de otro credo entre la niebla.
R.G.N. 1/OCTUBRE/2015

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