domingo, 4 de octubre de 2015

CALLE TRANSEÚNTE



Camino sobre la humedad de una tierra apasionada, llena de ardientes  deseos. Contagia de su calor a una palmera, la deja erecta, lista para su primer zarpazo. El muro de ideas que observa la escena, oculta los celos de una  farola mientras guarda su luz tenue, y en éste día, da por ser transeúnte de ideas a la sombra de un sol ajeno.
Mientras se escucha el quieto aleteo en las mortajas de una libélula, la calle se llena de ecos.
En la lejanía, una torre. Su reloj marca las once y entonces, tu risa matutina resuena y llena los caminos que lucen envueltos de un ocre silencio. 

R.G.N.                                                       2/OCTUBRE/2015

ERES NIEBLA


Hoy prefiero imaginarte, me despido en la derrota  de sujetar la niebla de tu presencia; en esta bruma, en éste frío que vulnera mi jardín secreto.
Tu nombre quedó acuñado en los poemas incompletos y con ellos, hoy solo se compran reproches y lamentos. En esa cercanía de ausencias, las palabras golpean un expirante aire enrarecido, embargan la razón en el abandono de la noche; luz a la sombra de un silencio profundo.
Bienvenida tu partida en el fresco de otro credo entre la niebla.

R.G.N.                                1/OCTUBRE/2015

viernes, 24 de abril de 2015

EN LOS ZAPATOS



Que estudie maestro, eso le digo. Que le ponga ganas, me decía Don Crisanto mientras me platica
de su pueblo de allá por la Mixteca. Tierra seca pero muy querida.
Yo sufrí maestro, sufrí mucho. Mi apá me pegaba con cuero. Váyase Órale; Me ordenaba, y a tirarle.Dos horas de camino. Sin zapatos pues, así era. Tenía las patas cocidas, ya ni sentía las piedras.
Yo nomas con una ropa de esa de manta, y una correa en la cadera pa que no se me fuera a caer.
Un lápiz nomás tenía, y un cuaderno, de esos delgaos pues.
Así lo escuchaba, y a ratos me parecía que la voz se le quebraba mientras con la mano izquierda
frotaba la cabeza de su nieto. Yo ya le dije pues, mi hijo, a ti te va bien.
Suéneselo maestro, tú no te preocupes, yo no me voy a enojar. Yo sé cómo son los chamacos. Jálale la oreja pa que entienda, cuando no quiera estudiar.
Jhummm, hay maestro, a mí en la escuela mira con tabla me daban en la mano cuando me portaba mal. Ahí de aquel que hiciera bulla. Yo había vece no comía, otra nomas tortilla y café. Estudie hasta tercero, pero la letra la aprendí a hacer bien. Así ayude a mi apa, Órale me decía que pa eso te mande a estudiar.
Yo por eso le digo, mijo, tú no sufres nada. La escuela te queda bien cerca y hasta cuaderno lápiz y libro te dan.
Irving solo escuchaba, a él si le salieron las lágrimas como si entendiera la tristeza que escondían las palabras de su abuelo, o quizás imaginando que castigo le pondría yo ahora cada vez que se portara mal.
Don Crisanto es una persona de campo, endurecida a fuerza del trabajo. Sus manos gruesas, lastimadas, rasposas y manchadas. Su voz aun fuerte, sus ojos rojos de tanto sol y una barba mal cortada.
Desde los nueve años, tuvo que dejar la escuela, como él lo describe en pocas palabras: -había que darle, ya venían mas chamacos atrás.
Esta chamba es bonita maestro pero ta bien castigada. Yo como le digo a mi nieto. Mira hijo, si ya no quieres venir pos te llevo pal cañal. Pero no mijo, yo no te quiero ver así. Yo quiero que seas licenciado, o maestro como me has dicho.
Lo quiere mucho este chamaco profe, yo se que usté es buena gente, yo conozco a sus papás. Me acuerdo que su mamá nos llevaba fruta, o algo pa echarse un taco. Es muy distinta a la gente de acá.
Este canijo no entiende, no sabe lo que es sufrir. Por eso lo pongo a rajar leña o a garrotear frijol otras veces a tapiscar. Que sienta el ajuate del maíz, que le cale un poco el sol.
Eso dijo don Crisanto y luego se despidió con un fuerte apretón de manos, como quedando agradecido. Irving se quedó muy quieto, luego se sentó. Yo, solo me quede pensando en aquella conversación

lunes, 20 de abril de 2015

Crónica de los días tercos 1




 
Hoy es lunes 20, y no me despertó el calor,
ni la luz del día o el ruido de la mañana.
Simplemente desperté, porque así suceden cosas diarias.

El día apuntaba asoleado, y elegí una ropa clara,
creo la mejor decisión.
Y así, inicio la caminada de ésta jornada de este sol.

Los primeros ratos pintaban que las horas serian mejor.
Medio día y todo aclara que eran cosas razonables.
Creo me hizo falta otra mirada hacia lo que el tiempo dio.
Esperanzas, nunca faltan; que más da otra canción.

No es que fuera suerte echada o que existiera un destino,
no creo en esas cosas raras de las que delinean caminos.
Es solo que a veces la mente nos lleva a donde le da la gana.
A veces a las risas otras al llanto pero hoy solo titubeo a espaldas.

Y esa sospecha que sembró el día,
¿el día? no, creo fui yo, pero para el caso da lo mismo
la luz todo afino la conciencia.
Si la luz llena memorias que no hará algún temor.
Y es verdad, el día aun no acaba, pero tampoco esta narración…

lunes, 30 de marzo de 2015

Si no me hablan las letras



           (Regys Garcya)















Hoy no me hablan las letras
Por eso las asesino
Hoy dejaré el lápiz,
hoy rayaré el libro.
Si no me hablan
entonces yo las escribo.

Lo haré desde adentro,
desde mis voces, desde mis sonidos.
Porque no hay peor castigo para ellas,
Que les devuelva el olvido.

Primero, las celaré. Iniciaré con otro escrito.
Poco a poco irán cediendo, poco a poco así lo digo.
Luego saldré a la calle, a compartir lo que he escrito.
Tonteras, saldré y compraré nuevos libros.

¿Y si enciendo el televisor?
No, solo quiero celarlas
Por hoy no quiero el suicidio.